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articulo del mundo-materiales prefabricados

Actualizado 11/09/2004
1348 lecturas acumuladas
2  mensajes
Autor
Tema
Fecha
jun.-2003
259 mens.
Usuario Habitual
11/09/2004 16:37






PROFESIONAL

Las estructuras prefabricadas rompen con los tópicos

LUIS ALEMANY




Imagen parcial del conjunto residencial de Alcobendas construido con estructuras prefabricadas /DIEGO SINOVA
Así se debería construir en el futuro: factorías capaces de generar elementos estructurales en serie con todas las garantías que ofrece la producción en cadena ; trabajadores cualificados para ensamblar el puzzle de los elementos prefabricados a toda velocidad en la obra ; plazos de entrega y costes cerrados.

Las ventajas de la construcción prefabricada resultan irresistibles: calidad, durabilidad, rapidez e, incluso, seguridad laboral, ya que el trabajo en planta reduce muchos de los riesgos que se producen en los andamios. Sin embargo, el recurso a la construcción en mecano ha tardado mucho en consolidarse en España, sobre todo en el caso de las promociones de viviendas.

Sólo en los últimos tiempos se empiezan a construir conjuntos residenciales prefabricados —en algunos casos, significativos— después de muchos años de ignorancia. Luis Vega, arquitecto del Instituto Eduardo Torroja y profesor de Construcción en la Universidad Politécnica de Madrid, explica que esta circunstancia tiene un motivo cultural: «Esta manera de construir choca, en primer lugar, con la forma de trabajar que existe en España: aquí, los proyectos siempre dejan muchas cosas sin cerrar, hay muchos detalles que se deciden en la dirección de obra».

Como es lógico, la producción y el ensamblaje de piezas industrializadas exige a los arquitectos que las canalizaciones y las instalaciones estén perfectamente definidas en los planos. Además, la construcción prefabricada impone gastos amplios en capital y escasos en mano de obra, lo que rompe muchos de los esquemas habituales en el sector.

Sin embargo la implantación de los métodos de la construcción industrializada no sólo depende de la distribución del esfuerzo de los arquitectos. También los prejuicios juegan en contra de un recurso que se suele asociar con la arquitectura de urgencia: centros de acogida, naves industriales y grandes superficies comerciales... tipologías que, en cualquier caso, no son habituales en el repertorio de la arquitectura de alta costura.

LIBERTAD CREATIVA
«A muchos profesionales», explica Luis Vega, «lo primero que se les viene a la cabeza cuando les hablas de estructuras prefabricadas son aquellas imágenes del urbanismo soviético, muy despersonalizado y con muy poca calidad arquitectónica. Sin embargo, en la actualidad se puede hacer cualquier cosa en factoría ; ya no existe ninguna limitación estética».

La tesis tiene pruebas a su favor. En países como Holanda, admirado en todo el mundo por la calidad urbanística de sus ciudades, la construcción en factoría es una práctica habitual desde hace muchos años: «Para todos los países con clima húmedo es muy ventajoso poder fabricar las estructuras en planta: sólo hay que pensar en lo difícil que es dejar a secar el hormigón durante 28 días si estás en Amsterdam, por ejemplo», explica Vega.

Ahora, también en España empiezan a ser habituales los trabajos industrializados para usos residenciales. En los últimos años han aparecido conjuntos de viviendas que usan este tipo de recursos y, a menudo, también tienen interés arquitectónico.

Quizá el caso más significativo sea el de los pisos que el Instituto de la Vivienda de Madrid ha inaugurado recientemente en la avenida del Marqués de Valdivia, en Alcobendas. Manuel de las Casas, un profesional que en 1999 recibió el Premio Nacional de Arquitectura, proyectó y dirigió las obras del conjunto.

«El hecho de que empleáramos piezas prefabricadas, tanto en fachada como en cimentación, no nos ha supuesto ningún tipo de limitación estética», explica de las Casas. Por contra, la calidad constructiva de los elementos montados en serie ha permitido que las luces del edificio —los espacios exentos entre elementos estructurales— sean más amplias y que la distribución de las plantas resulte más flexible.

La experiencia ha resultado tan positiva que de las Casas ya proyecta una nueva promoción de viviendas prefabricadas en Vitoria. Tras su ejemplo, Luis Vega enumera las nuevas promociones que también se han apuntado a la construcción industrializada en el área metropolitana de Madrid.

OFERTA AMPLIA
Si la enumeración incluyera las promociones de uso industrial o comercial que se han levantado en España durante los últimos años, la lista sería muy larga: «El gran valor de la construcción prefabricada, el hecho de que permita acortar los plazos de entrega», explica Vega, «es muy valioso cuando tienes que construir un centro comercial o una nave industrial. En esos casos, ganar un mes de tiempo y poder entrar a trabajar antes significa mucho dinero. En el caso de la vivienda no hay tanta prisa».

En cualquier caso, esa demanda ha dado lugar a un tejido de empresas capaces de satisfacer las necesidades de cualquier promoción residencial que opte por los materiales prefabricados. En España, es posible ya disponer de las tecnologías más modernas a precios competitivos con la construcción convencional. Si no se emplean, «sólo es por la pereza que da cambiar la manera de trabajar».



MÁS RESISTENTES, MÁS LIGEROS


Cuentan las empresas dedicadas a la prefabricación de estructuras que su oferta representa para la construcción lo mismo que el trabajo en cadena en el siglo XXI: una nueva revolución industrial.

En el negocio están convencidos de las virtudes de un producto que reduce ampliamente los plazos de entrega de las obras y, lo que no es menos importante, garantiza el cumplimiento del calendario y del presupuesto previo, sin que las condiciones climáticas ni los imprevistos puedan estropear las previsiones.

Los sistemas más modernos garantizan que la fabricación de los elementos estructurales se puede saldar en una semana y que su montaje avanza al ritmo de 600 metros cuadrados de forjados al día: a ese ritmo, la construcción de un chalé —sin recurrir a tipologías estandarizadas— se puede concluir en un par de días.

Sólo el transporte de esos elementos representa una demora para las obras. Por eso, uno de los asuntos a los que más esfuerzos se dedican se refiere a la ligereza de los materiales. El empleo de placas alveolares se anuncia como un avance definitivo al respecto, ya que asegura la rigidez estructural con una relación de vacío-lleno óptima.

Otras batallas han dejado de ser un problema, incluida la del dinero. «Hay partidas que se pueden encarecer y otras en las que se ahorra», explica Manuel de las Casas, «pero, en conclusión, pudimos terminar la obra con el presupuesto de una obra pública».


jul.-2004
740 mens.
Usuario Muy Frecuente
11/09/2004 18:42
Gracias por haberte tomado el tiempo, me quedo mas tranquilo.
sep.-2008
808 mens.
Administrador

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