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Parcela para el arzobispado de Madrid

Actualizado 01/08/2007
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Fecha
mar.-2004
103 mens.
Usuario Habitual
  rulos
27/07/2007 23:15
Recientemente, se ha firmado, entre los representantes de la Conferencia Episcopal Española encargados de estos temas y los mismos del Gobierno una acuerdo mediante el cual, entre otras cosas, se aumenta el tanto por ciento que el contribuyente puede asignar a la Iglesia, hasta llegar al 0´70% en su declaración de la renta, más conocida como IRPF, pasando, entonces, del originario 0´52% que hasta ahora permanecía en vigor. Además, o quizá por esto mismo, se ha eliminado el complemento que, desde el presupuesto del Estado se destinaba a «completar» lo que desde esta asignación voluntaria de la renta proporcionaba a las escasa economía de la Iglesia.

Esto, en principio, resulta algo de admirar ya que, de una vez por todas, se incrementará la libertad de la Iglesia al no tener que depender de esa benignidad de quien manda en cada momento como si se tratase de un favor que, además, puede ser muy mal entendido o fomentar, de parte del la institución beneficiada ; una dependencia que atente contra ese «dar al César lo que es del César y dar a Dios lo que es de Dios» no puede ser buena, sobre todo para la Iglesia. Y si a eso añadimos la separación, fomentada, por la Iglesia entre ésta y el Estado, aún aumenta nuestra apreciación por el acuerdo antes citado.

Hasta aquí todo correcto de parte de la Iglesia que defiende los intereses de todos haciendo recaer, sobre sus anchas espaldas sufridoras, los múltiples trabajos que tiene asignados en cumplimiento de la misión que tiene atribuida por Dios. Sin embargo, desde la otra parte, hoy día beligerante, no sólo contraria, o, siendo suave, combativa, por estar dispuesto, este Estado, al combate o a la polémica, da la impresión de que no existe una comprensión total del asunto.

A mí se me escapa cuál ha sido el intrínseco interés del Gobierno para firmar este acuerdo. No existen precedentes, en otros campos de esta relación entre una y otro, de que aquel proceda en defensa de la Iglesia. Por lo tanto, algo turbio se esconde en las intenciones del Ministerio correspondiente. Y téngase esto como una presunción (que, quizá, sea iuris et de iure).

Lo que sí es cierto, absolutamente relevante y claro, es que este Estado ni comprende, ni entiende, ni quiere ver lo que ese concepto, tan zaherido, de caridad, significa.

Monseñor Ricardo Blázquez Pérez que, además de Obispo de Bilbao es Presidente de la Conferencia Episcopal Española, en el discurso inaugural que, en la LXXXVIII Asamblea Plenaria de ésta, pronunció, dio unos datos que alarman, por lo que suponen, de desconocimiento, por parte del este Estado, de este concepto de Estado tan laicista, de lo que entrega la Iglesia a los demás y por lo que no recibe sino improperios, en forma de normas y desazones en forma de actuaciones gubernamentales.

Debe ser porque, desde el pensamiento políticamente correcto y desde el nihilismo, donde nada vale porque todo vale, la caridad, que se sustituye por solidaridad, seguramente para no hacer uso de esta palabra milenaria que ya sabemos de donde viene y quien utiliza en la práctica, no se le da importancia a la labor, eminentemente social, que hace esta gran, podríamos llamar, ONG (pues no otra cosa es la Iglesia sino una Organización No Gubernamental). Debe ser que esos 60.798 voluntarios que, gratis et amore, trabajan para Caritas, además de esos 160. 000 socios y donantes que aportan, en la medida de sus posibilidades, su dinero, nada tienen que ver con la sociedad en la que viven ; ni, tampoco, esos centros donde se trata a enfermos del SIDA, que bien podríamos denominarlos, por su exclusión, los leprosos de este tiempo ; ni, tampoco, la labor que se hace desde la escuela católica e, incluso desde los centros concertados de inspiración tal (siempre más económicos que los propios públicos) ; ni, tampoco, la labor de los miles de misioneros (cerca de 18.000, dice nuestro Presidente Blázquez), que exportan amor y trabajo allá donde van, producto propio de la Iglesia y de su concepción del mundo y de la caridad ; ni, tampoco, ni tampoco, ni tampoco...

Son, quizá, demasiados ni tampocos como para que podamos pensar que este Estado, ¡este Estado!, que gobierna nuestros destinos, no tiene claro, o tergiversa que sería peor, la realidad misma porque no es creíble que ignoren los muchos millones de euros que dejan de pagar por la labor de la Iglesia, ni es creíble que ignoren que el sostenimiento básico y elemental del tejido social, de lo que conforma el mismo vivir, se basa, muchas veces, en la labor callada y, seguramente, mal «comunicada» de la Iglesia. Si, de verdad, lo ignoran, es para que, francamente, se dediquen a otra cosa pero si, lo que es más seguro, lo que tratan es de manipular la realidad en beneficio propio y en perjuicio de quien es gran perjudicada, la Iglesia y todo lo que contiene e implica, lo cierto es que cabría, cabe, una clara reacción de aquellos que, además de ser contribuyentes, de donde aportamos ese exiguo 0´70% de nuestro IRPF del que hablamos al principio, también somos ciudadanos de una nación en la que no deberíamos permitir, por muy mansos que debamos ser, que se ningunee, con ínfulas, además, de solidarismo de parte de este Estado, a quien, de verdad y en la Verdad hace la verdadera labor de ayuda y auxilio.

¡Qué razón tiene Vittorio Messori cuando dice que la Caridad primera es la Verdad! y también que urge una liga antidifamación católica, pues no otra cosa es difamar que, digamos, quitar la fama, a quien la merece por su trabajo, aunque éste sea callado y, muchas veces, mudo ; pues no otra cosa es poner, por parte de este Estado, a la Iglesia, en bajo concepto o estima.

Y todo esto, este Estado, lo hace, a conciencia, aunque ésta, la conciencia, parezca que esté dormida y lo esté.
mar.-2004
103 mens.
Usuario Habitual
  rulos
27/07/2007 23:17
Deberíamos sentirnos no sólo solidarios, sino orgullosos de la Iglesia fuesen cuales fuesen nuestras creencias

Hace unos años, un rabino argentino y buen amigo mío me contó que estaba en cierta ocasión reunido con varios sacerdotes católicos, entre ellos dos obispos, y que les comentó que no podía entender como teniendo una iglesia tan volcada en hacer el bien y una religión con rituales tan profundos y hermosos, vendía tan mal el «producto». El rabino, especializado en márketing religioso, utilizaba con singular profesionalidad la jerga de los publicitarios y aplicaba sus métodos para «vender» su religión que, dicho sea de paso, es el origen y fundamento de nuestro cristianismo. Qué a gusto, Dios mío, me puedo llegar a sentir en una sinagoga y qué poco me encuentro en una mezquita como no sea para visitarla como elemento artístico o arquitectónico. Con todo el respeto para los mil millones de musulmanes pienso, y no me apeo de esta creencia, que el Islam es una herejía como ya lo afirmaba en el siglo VII el sirio San Juán Damasceno, una herejía doble, judía y cristiana, una equivocada y regresiva interpretación de la Sagrada Escritura.

Pero volvamos a lo que iba. Mi amigo Fernando Satrústegui, que es abogado como yo, me suele enviar notas e informes, además de buenos chistes, por Internet. El otro día me mandó una serie de datos que colocados uno detrás de otro, resultan espectaculares y me acordé de mi amigo rabino y de su reproche sobre lo mal que vendemos los católicos nuestra Iglesia. Efectivamente, los periódicos progres amplifican los defectos, que son anecdóticos, de la Iglesia hasta dar la impresión de que es un nido de vicios y de corrupción enfrentada a la modernidad. Bien, a veces pienso que aunque sea impopular, esa titánica lucha de la Iglesia católica por defender la verdad y las cuestiones más elementales, algún día tendrá su recompensa. Pues la verdad está en la defensa de la vida desde el mismísimo inicio de la misma ; la verdad consiste en llamar a las cosas por su nombre, como el matrimonio, sin confundirlo con inclinaciones sexuales que serán, para la moral de nuestro tiempo, muy respetadas, pero que nada tienen que ver con el matrimonio ; y la verdad, en fin, está en no traspasar los límites de la investigación científica. «La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero», decía Juan de Mairena a sus alumnos.

¿Qué hace, pues, la Iglesia con los dineros que administra? ¿Se lo gasta en sí misma como quieren dar a entender los que no entienden nada? Veamos algunas cifras. La Iglesia y sus confesiones religiosas mantienen en España 5.141 Centros de enseñanza, lo que supone educación para casi un millón de alumnos y un ahorro para el Estado aproximado de tres millones de euros por centro y año ; tiene a su cargo 107 hospitales (50 millones de euros ahorrados por hospital y año) ; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros para minusválidos o enfermos terminales de sida dependen de la Iglesia 1.004 centros, o sea 51.312 camas (4 millones de euros por centro y año ahorrados) ; Cáritas, la verdadera ONG, gasta al año 155 millones de euros salidos del bolsillo de esos cristianos españoles tan criticados ; y el gasto de Manos Unidas es de 43 millones que salen del mismo y exacto cristiano bolsillo ; y, ¿recuerdan ustedes el Domund? Ahora se llama Obras Misionales Pontificias y, del mismo bolsillo que los anteriores, salen 21 millones de euros. Sigamos con esta Iglesia tan despreciable llena de curas depravados y riquezas vaticanas sin cuento: La Iglesia católica mantiene en España 365 Centros de reeducación social para personas marginadas, es decir, prostitutas, presidiarios, toxicómanos que quieren tener otra oportunidad, en total la friolera de 53.140 personas, con lo que el Estado ahorra medio millón de euros por centro al año. ¡Ah!, y además mantiene orfanatos, 937 para ser exactos, cobijando a 10.835 niños abandonados. Increíble, ¿verdad? De la Iglesia deberíamos sentirnos, no sólo solidarios sino, también, orgullosos fuesen cuales fuesen nuestras creencias. Mi amigo Rabino tenía razón: la Iglesia, quizás por estar demasiado ocupada, no sabe vender. Porque además, y eso va para los exquisitos, mantiene el 80% del gasto de conservación y mantenimiento del patrimonio histórico-artístico eclesiástico.

Todos estos datos es probable que apenas ocupen alguna línea en la prensa progre, pero la fantochada de las misas de Entrevías, con sus zerolos y cazerolos, sí ocupa titulares enteros. Son esos que sostienen que nuestros obispos, especialmente focalizados en los cardenales Rouco y Cañizares, se dedican a la disquisición teológica o a vivir de sus tradiciones en sus palacios, mientras los curas de San Carlos Borromeo atienden a los pobres (comunistas a ser posible). Pues no, señores. Es precisamente esta Iglesia, la de Roma, que es la de la Conferencia Episcopal, y de la que son cabezas visibles en España esos dos cardenales y el obispo Blázquez, entre otros muchos, quienes realizan la inmensa labor social, además de atender a nuestras almas atribuladas, que apenas se valora ni se conoce.
mar.-2004
103 mens.
Usuario Habitual
  rulos
27/07/2007 23:20
Vicesecretario para asuntos económicos de la Conferencia Episcopal Española

Muchas páginas se han escrito en las últimas semanas sobre los dineros y las cuentas de la Iglesia Católica. Lamentablemente, junto con datos correctos, las informaciones contienen imprecisiones, incorrecciones y, por qué no decirlo, falsedades manifiestas. Tengo la impresión de que algunos diarios de gran tirada pretenden atacar la credibilidad de la Iglesia con el sensacionalismo barato y aparecen con frecuencia faltos de profesionalidad en el tratamiento de temas financieros y económicos. Dicen cosas que son falsas y construyen grandes shows con medias verdades, que carecen de entidad para ser noticia. Por ejemplo, en el caso de Gescartera las instituciones de la Iglesia implicadas en el tema han sido simples víctimas de la actuación de un falso intermediario financiero que engañó a dos docenas de administradores honrados que actuaban de buena fe y que buscaban una mejor rentabilidad del patrimonio o dineros que gestionaban. ¿Qué hay de malo o de inmoral en todo esto?

El mismo tema de la Diócesis de Valladolid. Han existido informaciones que han presentado la cantidad de mil millones como contrasigno de la pobreza de la Iglesia y argumento para presentar a la Iglesia como voraz, usurera y concentradora de capitales en un tono lleno de escándalos y han hecho pasar al ecónomo diocesano por toda clase de humillaciones y vejaciones, cuando se trata de un hombre fiel, riguroso, bueno y hombre de fe siguiendo los pasos del Evangelio en todos sus actos y en toda su vida.

Cuando se publica en primera página «La Iglesia perdió más de 2,5 millones de euros en sus inversiones en Bolsa». La información es falsa, simplemente porque la Iglesia, como ente patrimonial único no existe. Lo que existen son instituciones que gozan de la personalidad que les otorga la legislación canónica (67 Diócesis, cientos de Órdenes y Congregaciones religiosas, 23.000 parroquias, más de 14.000 Asociaciones y Fundaciones). Todas estas entidades tienen su autonomía total, de manera que resulta absurdo hablar de la Iglesia en su conjunto, y menos que 2 ó 3 entidades sean las que representen al conjunto. Hay una fuerte corriente de opinión que quiere imponer a las Instituciones de la Iglesia el hecho de que no dispongan de ningún tipo de inversión, ya que si obtienen rendimientos se trataría de especulación y si, coyunturalmente, hay pérdidas, se está malgastando el dinero.

La segunda imputación grave es apelar a las supuestas ventajas fiscales de la Iglesia. También sobre esto se han escrito muchas tonterías. Todas las instituciones religiosas son sujetos pasivos del Impuesto de Sociedades y, por tanto, están obligadas a su elaboración por aquellos ingresos que no forman parte de su actividad religiosa (explotaciones económicas, cesión de patrimonio a terceros e incremento de patrimonio). Sobre estos ingresos, pagan el 10 por ciento, deducidos los gastos afectos a estas actividades (el mismo porcentaje que cualquier fundación civil). Las declaraciones fiscales de las Instituciones de la Iglesia son revisadas con relativa frecuencia por Hacienda, comprobando que se ha tributado de acuerdo con la legalidad, sin privilegios extraordinarios.

La tercera imputación falsa tiene que ver con el origen de los fondos de la Iglesia. También en este tema no tienen nada que ocultar. Tres son las fuentes de recursos de la Iglesia:

- Las aportaciones directas de los fieles, ya para financiar las actividades generales de la Iglesia, ya para cubrir un fin específico.

- Las cantidades percibidas de las Administraciones Públicas. Ya sea por la asignación tributaria, ya por otras ayudas para rehabilitación de templos, etcétera.

- Los fondos procedentes del patrimonio de la propia Iglesia. Esta fuente, cuya importancia cuantitativa es pequeña, está sometida a un control fiscal y contable equivalente al de cualquier otra entidad civil. Mientras que los donativos no están sujetos a tributación, los fondos procedentes del patrimonio mantienen una contabilidad separada y son informados a Hacienda a través de los Estados financieros que se presentan en el Impuesto sobre Sociedades.

Los recursos que posee la Iglesia los destina al cumplimiento de sus fines establecidos canónicamente y reconocidos por la autoridad civil (mantenimiento de los clérigos, mantenimiento del culto, apostolado y caridad). Algunos fondos, como la asignación tributaria, se destinan fundamentalmente a las finalidades primarias de las Diócesis, como el mantenimiento de los sacerdotes y de los templos.

Por otra parte, existen en muchas diócesis fondos con finalidades específicas que tienen un carácter indisponible, es decir, que no pueden ser empleados en ninguna otra finalidad, sino que únicamente se dispone de sus rendimientos. Tras siglos de tradición, es lógico que en algunas Diócesis existan gran cantidad de fundaciones de esta naturaleza que, aunque aisladamente manejan muy pocos recursos, la suma de todas ellas, supongan cifras significativas. También en este aspecto se ha hecho mucha demagogia barata. Algunas actividades de la Iglesia están condicionadas, precisamente, al rendimiento que se obtenga de esos recursos. No es de extrañar, en consecuencia, que los Administradores, en función de los actuales instrumentos de inversión y siempre bajo los criterios de seguridad y moralidad, ateniéndose a la legalidad vigente, intenten buscar aquellos productos que permitan obtener un adecuado rendimiento para aplicarlo a los fines propios establecidos.

En este punto, resulta lamentable la campaña que algunos han realizado caricaturizando a los administradores como especuladores que manejan dinero de dudosa procedencia. La realidad es exactamente la inversa. Los administradores diocesanos y, en especial, aquellos cuyas Diócesis han salido a los medios, son hombres de probada virtud y fidelidad a la Iglesia, que han actuado siempre de buena fe, buscando en todo momento la recta aplicación de los recursos de la Iglesia.

Otra imputación que se realiza tiene que ver con la rendición de cuentas y el control del dinero que recibe la Iglesia de la Administración Pública. También sobre esto se han dicho y escrito muchos cuentos. El dinero que recibe la Iglesia de la asignación tributaria no es una subvención del Estado, sino la entrega de aquella parte del IRPF que los contribuyentes deciden asignar de sus impuestos para colaborar con la Iglesia.

Solo una mala instrumentación técnica, que esperamos que se resuelva en breve, hace que el Estado tenga que completar la misma hasta cumplir sus compromisos. El presupuesto de aplicación de ese dinero, que se aprueba por la Asamblea Plenaria de Obispos, se presenta públicamente en rueda de prensa. Aprobado el presupuesto, el mismo día de cada mes, se recibe en la Conferencia Episcopal el dinero, se entrega a sus destinatarios (las Diócesis, fundamentalmente). A final de año, se elabora la liquidación y se remite la Memoria contable justificativa a la Dirección General de Asuntos Religiosos, del Ministerio de Justicia. En consecuencia, afirmar que el dinero de la Iglesia no rinde cuentas es, sencillamente, engañar a la opinión pública.

Por otra parte, siempre que cualquier entidad eclesiástica percibe subvenciones públicas para cualquier actividad, está afecta al control financiero establecido en la ley General Presupuestaria. En este campo contable, por último, se están dando pasos importantes en aras de la transparencia. De hecho, la gran mayoría de las instituciones, parroquias, etcétera, publican periódicamente sus cuentas, como una manera ordinaria de comunicar a sus fieles qué dinero han obtenido y cómo se han aplicado, con total naturalidad.
jul.-2007
9 mens.
Usuario Circunstancial
28/07/2007 10:30
Leido releido, reflexionado y guardado, muchas gracias por esta aportacion tan buena de informacion y rigor.

PD Solo quitaria lo del nombre de su amigo salvo que tuviera su permiso pero eso es corregir una coma al Quijote.

Sinceramente gracias por toda la informacion al margen de opiniones y sentimientos personales.
dic.-2006
286 mens.
Usuario Habitual
31/07/2007 15:22
rulos y cacharro, ¿ me podeis hacer un resumen de todo lo que habeis posteado ? es que estoy de vacaciones y no me apetece leerme el catecismo ahora a mi edad, ya pase por eso por suerte.

¿ podeis resumir cuales son vuestros argumentos a favor o en contra de porque los no creyentes, judios, protestantes, musulmanes, etc, tenemos que pagar a la fuerza vuestra religion y solo la vuestra ? solo eso pero muy resumido, si es posible.
dic.-2006
286 mens.
Usuario Habitual
31/07/2007 21:06
cacharoo dijo:


2. cuando hay un caso de pederastria, lo mas grave no es que un cura sea pederastra pues pederastras los hay en todas partes (aunque en la iglesia ocurren 30 veces mas casos de pederastria que en el resto de la poblacion) lo mas grave es que la conferencia episcopal no lo denuncie cuando tiene conocimiento o incluso lo oculte, esto es un hecho objetivo como recoje la sentencia del tribunal supremo. Que un pederastra sea cura para mi es mas grave, porque es como si te roba un policia o si un medico te contagia el sida, pues el estado les paga para hacer lo contrario y la gente pone su confianza en estas personas.

+ Esta mal, muy mal que te inventes datos lo de 30 veces es totalmente falso y quiebra tus argumento convirtiendolos en mentiras, realmente lo que ocurre es que se le da mil veces más publicidad porque eso sí es mil veces más deplorable.




no sé, quizas este yo equivocado, si es así te pido disculpas, lo he leido en una estadistica de un profesor de psicologia de una universidad que ha hecho un estudio estadistico:

http://www.pepe-rodriguez.com/Sexo_clero/Sexo_clero_estadist.htm

Resumen de conclusiones estadísticas sobre la conducta sexual del clero católico

(Fuente: © Rodríguez, P. (1995). La vida sexual del clero. Barcelona: © Ediciones B., capítulo 1, pp. 17-34)

La investigación realizada para este libro nos ha conducido a una serie de estimaciones que, aunque se valorarán en cada uno de los capítulos específicos, adelantamos ahora en los siguientes gráficos sobre los hábitos afectivo-sexuales del clero católico en activo:

Hábitos afectivo-sexuales:

Entre los sacerdotes actualmente en activo, un 95% de ellos se masturba, un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% soba a menores, un 20% realiza prácticas de carácter homosexual, un 12% es exclusivamente homosexual, y un 7% comete abusos sexuales graves con menores.

Gráfico: "Hábitos afectivo-sexuales del clero" (12 Kb)

A estos porcentajes de práctica afectivo-sexual, sólo referidos a los sacerdotes actualmente en activo dentro de la Iglesia Católica, habría que añadir el notable 20% de sacerdotes ordenados que se han secularizado y casado, o viven amancebados sin más.

Preferencias sexuales:

A partir de una muestra de 354 sacerdotes en activo que mantienen relaciones sexuales, puede dibujarse el perfil de las preferencias sexuales del clero analizado con el siguiente resultado: el 53% mantiene relaciones sexuales con mujeres adultas, el 21% lo hace con varones adultos, el 14% con menores varones y el 12% con menores mujeres.

Gráfico: "Preferencias sexuales de los sacerdotes" (10 Kb)

Se observa, por tanto, que un 74% de ellos se relaciona sexualmente con adultos, mientras que el 26% restante lo hace con menores ; y que domina la práctica heterosexual en el 65% de los casos, frente al 35% que tienen orientación homosexual.

Felices vacaciones a todos.

http://www.pepe-rodriguez.com/Mentiras_Iglesia/Mentiras_Iglesia_ficha.htm
ene.-2004
420 mens.
Usuario Frecuente
01/08/2007 08:46
Lo que se cuenta en este libro http://www.pepe-rodriguez.com/Mentiras_Iglesia/Mentiras_Iglesia_ficha.htm , el cual ya conocia, es una de las razones por las que a la iglesia catolica no le interesa que se cuente en los colegios la asignatura de "historia de las religiones" por un profesor independiente, pues los niños podrian llegar a conocer que su religion es un producto humano como todas las religiones, que ha sido creado por humanos y que por tanto se puede cambiar en cualquier momento. La diferencia entre la moral catolica y cualquier otra etica, al ser ambas producto de humanos, seria solamente que la moral es impuesta y sin embargo la etica es un acuerdo de todos.

sep.-2008
817 mens.
Administrador

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