Por mucho que lo quieras evitar , a veces no te queda otro remedio que cabrearte . Mejor incluso no dejarlo para más tarde . Cuando hay que ladrar , se ladra .
Pero la rabia tiene un jodido problema : Es incompatible con el pensamiento . Quiero decir , el pensamiento que merece tal nombre : La reflexión .
Lo malo de los cabreos , es que te dejan con la mente en blanco para la reflexión . No sólo durante ( obvia precaución darwiniana ) . Sino también un tiempo después ( la puta inercia ) .
Ladras y demuestras que no eres gilipollas . Que estás dispuesto a ser tan estúpido como el resto ( aunque sólo sea una estrategia disuasoria ) . Pero no te sale gratis . Te quedas de mal rollito .