Es divertido este debate.
La propiedad del Centro Comercial, afamadas lumbreras, ha conseguido, a base de ponerme dificultades de todo tipo e incomodidades sin cuento, que no aparezca por allí.
Por lo cual, en su terreno pueden poner una gasolinera o un parque de atracciones que servidora seguirá sin poner los pies en tamaño disparate.
Ya era difícil aparcar sin tener que perseguir un carro cuesta abajo, mantener íntegra la pintura del coche o no darte con los hierros de perfil que disuaden de entrar en el aparcamiento cubierto. En fin, qué le vamos a hacer.
Ahora, eso si; la respuesta a tamaña estupidez no nos ha decepcionado. Los trapillos en los balcones deben estar haciendo pensar seriamente a Cercadillo en el suicidio.
Amos que...