El punto clave está en los estatutos. Ahí se dice que no se contribuye a gastos de portal, patio, escaleras o ascensor porque no se usan. Eso encaja con el artículo 9.1.e) de la Ley de Propiedad Horizontal, que permite apartarse de la regla general de cuotas cuando exista un “especialmente establecido”. Y los estatutos lo son.
Si su local está a ras de calle y no usa esos elementos, la exención encaja sin forzar nada.
La comunidad mezcla dos cosas. Una es que la obra sea obligatoria (artículo 10 LPH, supresión de barreras). Otra distinta es quién la paga. Que la obra sea obligatoria no significa que todos tengan que pagarla si hay una exención estatutaria válida.
El Tribunal Supremo ya lo ha dejado claro, especialmente en la sentencia de 17 de noviembre de 2016. En un caso muy parecido, con locales exentos de ascensor y escaleras, se pretendía cobrar la adaptación del ascensor a cota cero. El Tribunal dice que no. Las exenciones genéricas por no uso incluyen tanto gastos ordinarios como extraordinarios, también obras de accesibilidad.
Además, hace una distinción importante. No es lo mismo instalar un servicio nuevo donde no lo había, que adaptar uno ya existente. El salvaescaleras no es un servicio nuevo independiente, es una adaptación de escaleras o portal. Y de esos gastos usted ya está exento.
La consecuencia es bastante directa. Si los estatutos le excluyen de escaleras y portal por no uso, también queda fuera del salvaescaleras. La comunidad no puede exigirle ese pago salvo que modifique previamente los estatutos con la mayoría cualificada correspondiente (artículo 17 LPH), lo cual no es sencillo.
En la práctica, conviene dejarlo por escrito. Un burofax sencillo al administrador o presidente basta. Se recuerda la cláusula estatutaria, se indica que no hay uso del servicio y se cita la doctrina del Tribunal Supremo. Sin adornos. Si aun así insisten, ya estaría en posición de impugnar el acuerdo conforme al artículo 18 LPH.
Sería útil ver la redacción exacta de los estatutos y cómo han aprobado la derrama. Ahí a veces está el detalle que cambia todo.