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CARTA DIRIGIDA A LARDOS 1000

Actualizado 06/12/2002
871 lecturas acumuladas
1  mensaje
Autor
Tema
Fecha
nov.-2002
74 mens.
Usuario Habitual
06/12/2002 20:15
Esta carta va dirigida, como su texto de cabecera indica, a Lardos 1000.



Como estamos seguros de que alguno o varios de los trabajadores de dicha empresa lee este foro de vez en cuando, esperamos que, a parte de reflexión personal, sirva de crítica introspectiva de la gestión de proyectos que a día de hoy realiza Lardos 1000.



Esta carta será enviada personalmente a la Dirección de Lardos1000, así como a otros medios que consideremos oportunos, pues entendemos que reflejan una situación compartida por otras muchas personas.









Todo empieza hace ya hace más o menos 2 años, cuando una pareja más de Madrid, de poder adquisitivo medio (él informático y ella profesora de Inglés) se decidieron a adquirir una vivienda en la capital.



Tras considerar varias posibilidades (segunda mano, vivienda fuera de la ciudad, ...) optaron por comprar una vivienda en alguno de los PAUs que en aquel momento se estaban planificando.



La oferta era variada al respecto: desde cooperativas que ofrecían viviendas a precios de ganga, hasta promociones privadas que, sin tener el suelo asegurado, ya tasaban las viviendas en cifras astronómicas sólo al alcance de especuladores avezados con un gran capital a sus espaldas.



Una vez consideradas todas las posibilidades, centramos la búsqueda en el pequeño PAU de Valderribas, puesto que los PAUs del norte tenían precios ya prohibitivos, además de dilatados plazos de entrega para los años 2004 y 2005.



Tuvimos posibilidad de visitar varias promociones de la zona, todas de características similares teniendo en cuenta lo que demandábamos (vivienda media, 3 habitaciones, garaje, trastero y superficies comunes para intimar con nuestros vecinos).

Entre todas ellas había una de ellas, Lardos 1000, cuyo precio parecía elevarse significativamente sobre las otras, aun cuando como he dicho anteriormente, las condiciones eran similares.



Preocupados por tantos escándalos y fraudes inmobiliarios denunciados en los medios de comunicación, procedimos a investigar y realizar averiguaciones sobre cada una de las empresas.



Finalmente y después de mucho pensar nos decidimos por Lardos 1000.

Preguntamos a amigos, familiares, leímos prensa y parecía a todas luces una empresa seria, estable y garante de calidad, respaldada además por Ferrovial Inmobiliaria.



Una de la parte de el elevado importe que íbamos a desembolsar estaba destinado a sufragar los gastos de la gestora interna que nos iba a representar, en la forma legal de comunidad de propietarios. Esto también nos tranquilizaba, puesto que pensamos que estaríamos representados y dirigidos por una entidad solvente y organizada.







Todo empezó bien; la zona comenzó a urbanizarse. Aceras, calzadas y bloques de viviendas eran delimitados pacientemente, y las continuas visitas que hacíamos ilusionados cada semana nos permitían, como otras muchas parejas jóvenes ilusionarse con su primera vivienda, viendo poco a poco como se realizaban pequeños avances.



Y es aquí donde comienzan los problemas. Problemas que realmente no percibíamos aunque estaban ya latentes desde hacía un tiempo.

Para empezar observamos que toda la zona estaba urbanizada a excepción de unas pequeñas casas viejas que se interponían en la calzada principal, así como parte de los bloques de nuestras futuras viviendas.

Cuando pedimos información a Lardos 1000 las respuestas eran poco fiables. Los comerciales de la promotora, que era el único contacto que nosotros manteníamos con nuestra inversión, nos indicaban que la solución llegaría pronto, que era un problema que el ayuntamiento y/o Gerencia de Urbanismo debían resolver.

Las llamadas se sucedían, la respuesta era siempre la misma, y el tiempo pasaba inexorablemente sin que pudiéramos hacer nada para remediarlo.



Las comunicaciones de la gestora eran escasas por no decir “nulas”. Tres escuetas circulares en 2 años. La negativa a elaborar cualquier comunicado detallado sobre el estado de situación del proyecto era evidente.

Algo nos decía que nos habíamos equivocado.



Finalmente, y gracias a un amigo y compañero de trabajo, que con más fortuna apostó por una de las promociones que nosotros descartamos (por cierto, que ya vive en su nueva casa) descubrimos un foro de internet en el que los futuros vecinos de la promoción compartían sus frustraciones.



Gracias a este medio, que es precisamente lo que hace grande Internet, varios de los vecinos nos hemos puesto en contacto para compartir información, investigaciones individuales de los avances, legislación al respecto, y otros asuntos.

Esta es la forma a través de la cual podemos informarnos o a veces especular sobre la situación de nuestras futuras viviendas, porque la verdad, ya no sabemos exactamente que nos depara el futuro.





Señores de Lardos 1000:



Una gestora, como su nombre indica es algo más que lo que Uds. han constituido.

Una Gestora tiene unas obligaciones que Uds. incumplen de forma continua, quizás porque vulneran sistemáticamente el básico y fundamental DERECHO A LA INFORMACIÓN a los copropietarios, que religiosamente abonan las cuotas destinadas a dicha gestión.

Información que venimos reclamando desde que intuimos que nuestras viviendas no iban a ser entregadas en la fecha estipulada en el contrato.



¿No se dan Uds. cuenta de que lo único que les pedimos es un acto formal en el que se nos comunique el estado y situación de nuestras futuras viviendas?

¿No se dan cuenta de que aunque sea un problema que Uds. alegan como ajeno a su voluntad, es de su responsabilidad gestionarlo con la máxima eficacia?

¿No se dan cuenta de que con un mero acto informativo muchos de los propietarios comprenderíamos y asimilaríamos mejor la situación actual?





En fin, esta carta pretende mostrar la frustración que esta joven pareja siente y que seguramente es compartida por otras muchas.





Señores de Lardos 1000:



Esto es un toque de atención a su política de gestión.



Quizás porque su nombre deje de ser, por estos pequeños o no tan pequeños despropósitos, sinónimo de calidad, esa calidad y seriedad que pretende vender en entidades comerciales sinónimo de “atención al cliente” como El Corte Ingles.



Quizás porque futuras parejas que vayan a comprar vivienda en el futuro ya no perciban esa sensación de solvencia y solidez que nosotros percibimos de su firma hace ya unos años.







Esperamos que finalmente esta situación se solucione, y no repercuta en forma alguna en la futura construcción sino que, por el contrario, sea un objetivo de Lardos 1000 el realizar una entrega “impecable” que compense de alguna forma el daño sufrido a los futuros vecinos y clientes de su firma.





Atentamente le saluda,





Un cliente insatisfecho.



sep.-2008
808 mens.
Administrador

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