Si el ayuntamiento no da permiso ni deja legalizar los trasteros, estos no se consideran legales como propiedad privada. Intentar reclamarlos ante un juez podría acabar en su demolición, ya que estarían ocupando una zona común sin permiso.
Lo claro es que no tienes que pagar por obras que no se aprobaron ni hacerte cargo de gastos por trasteros ilegales. Lo que no está tan claro es si los acuerdos de palabra con los vecinos valen, ya que no te dan ningún derecho.
Hay una situación intermedia: la comunidad puede decidir que se asigne un trastero para uso interno entre los dueños, siempre que no se cambie la estructura del edificio ni se incumplan las normas urbanísticas. Esto protegería el trastero de vecinos que quieran cobrar por él o impedir su uso, siempre y cuando quede por escrito en el acta de la junta, según lo que dicen los artículos 396 y 396 bis del Código Civil y la Ley de Propiedad Horizontal.
Otra opción es pedir en la junta que se regularice la situación interna, o si la mayoría está de acuerdo, que se derriben los trasteros, dejando claro que no reconoces ninguna obligación de pago anterior. Cualquier otra acción que no siga este proceso formal podría resultar en la pérdida o demolición de los trasteros, incluso si el ayuntamiento no hace nada.